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Cultura Vicus

Por: karlafabiola | Publicado: 14/03/2011 21:58 | | #Cont:1
INTRODUCCIÓN:
La cultura Vicus tiene se desarrollo en los años 100 A.C. - hasta los 400 D.C., esta civilizacion pertenece al periodo denominado Intermedio Temprano.

La cultura Vicús ocupó la zona del alto Piura, en el norte del Perú, y fue descubierta por excavadores clandestinos (“huaqueros”), a fines de la década de 1950, en la zona de Frías, provincia de Ayabaca. En la década siguiente, estudios hechos en la zona del cerro Vicús lograron ubicar el cementerio más extenso de este estilo. Se calcula que durante los años que fue explotado clandestinamente se habrían profanado más de dos mil tumbas, cuyo contenido, más de 40 mil especímenes habría pasado en su mayoría a integrar colecciones en el extranjero.

Vicús aparece como el centro de interacción entre las culturas antiguas de Perú y Ecuador, ya que su uso del color es parecido al de algunos estilos ecuatorianos, y sus ceramios se parecen a los ceramios del Moche temprano.
El descubrimiento de la cultura Vicús:
Oficialmente, fue el 1ro. de febrero de 1963, cuando se principió hablar de Vicús pero sin darle aún este nombre. El diario "La Prensa" de Lima denunció que gran cantidad de huaqueros, estaban devastando un antiquísimo cementerio, del cual  se había sacado gran cantidad de piezas de oro, cobre y de cerámica. 
Vicús era comprensión de la entonces extensa hacienda Pabur, uno de cuyos propietarios era don Domingo Seminario Urrutia. Era este bisnieto de uno de los  próceres de la independencia de Piura, don Miguel Jerónimo Seminario y Jaime. 
La depredación de las tumbas de Vicús se inició por los años de  1956-1960. Los huaqueros excavaban sólo pocos metros, no más de 4 ó 5 pero pronto se dieron cuenta de que a mayor profundidad habían piezas más valiosas, no sólo en cerámica, sino también en oro y piedras preciosas.
Por los años de 1957  fueron a trabajar a la hacienda especialmente contratados por el propietario dos expertos huaqueros de Lambayeque. Se aseguraba que ellos habían intervenido en el hallazgo del famoso “peje grande”, que fue encontrado en la hacienda Batán Grande del distrito de Illimo. EI tesoro hallado consistía en una cantidad fabulosa de piezas de oro artísticamente trabajadas, y las tumbas de donde había sido extraídas, podían identificarse por pequeñas lomas que aparentemente eran naturales, al igual que en Vicús. 
Bien pronto cundió una fiebre de huaquearía en Vicús. Los campesinos dejaban las tareas agrícolas y provistos de lampa y pico se dieron afanosamente a la tarea de abrir tumbas. Los hacendados lo hicieron con tractores. 
Como cabe suponer, una enorme cantidad de piezas cerámicas fueron destruidas en ese afán de sacar las piezas de oro. Pero tal cosa no importaba a los huaqueros, que preferían  las joyas antiguas a los huacos. Bien pronto fueron sin embargo los huacos objeto de gran demanda y de alta cotización por  intermediarios  de coleccionistas nacionales y extranjeros. 
La información de “La Prensa” causó impacto en los círculos culturales de Lima, tanto porque nunca se había pensado que en Piura hubiera existido un grupo de tan elevado grado cultural, como por lo cuantioso del material arqueológico extraído y su inmenso valor. 
El primer enviado que llegó a Chulucanas en los primeros meses del año 1963 fue el arqueólogo Ramiro Mattos Mendiola. Por ese entonces y según el  diario “La   Prensa” 1.500 tumbas habían sido depredadas. 
Según relata el doctor Lumbreras, Mattos recorrió en compañía de Florentino Gómez, el sector, durante diez días, visitando 28 zonas arqueológicas, comprendiendo Vicús, Yécala y Frías. 
Al retornar Mattos a Lima, emitió un informe que más tarde (1965) fue publicado en el Tomo XXXIV  de la revista Museo Nacional, bajo el  Título: “Algunas consideraciones sobre el estilo Vicús”. Es desde entonces que el nombre Vicús se da no sólo a la zona arqueológica, sino también a la manifestación cultural. 
En los primeros meses de 1964, el gobierno envió al arqueólogo Carlos Guzmán Ladrón de Guevara y al técnico José Casafranca, los que exploraron la zona de Yécala conjuntamente con el arqueólogo Toribio Mejía Xesspe.
Casafranca presento al Patronato Nacional de Arqueología, un informe de 28 páginas mecanografiadas. El arqueólogo Federico Kauffmann Doig, de Chiclayo, en su obra “El Perú antiguo” muestra dibujos de las tumbas Vicús diseñados por Casafranca, y los compara con otros muy parecidos, hechos por Wassén que corresponden a hallazgos arqueológicos en el valle colombiano de Cauca. 
Fue en Yécala en donde se encontró la cerámica más fina. 
Pedro Felipe Cortazar, en su obra Documental Perú, en el tomo dedicado a Piura al ponderar la cerámica Vicús por su belleza, colores, técnica y acabado, dice que nada tiene que envidiar a los jarrones chinos de la dinastía Ming.
Ubicacion :
 Vicús se desarrolló en el actual departamento peruano de Piura, principalmente en tierras altas al pie de los Andes, aunque se relacionó también con la costa y la sierra. Se trata de una zona desértica, pero cuenta con algunos ríos y lagunas que son una importante fuente hídrica para el asentamiento humano y para el desarrollo agrícola, factible también por la abundancia de tierras aptas para el cultivo. Además cuenta con abundantes pastos para el ganado y con bosques para la caza.
 

                 

 Organización Social :

Las representaciones de personajes en las piezas de arcilla permiten suponer que en Vicús existía una sociedad estratificada.

Habían nobles ligados al gobierno, soldados, comerciantes, agricultores y esclavos.

José Casafranca en el informe que presentó, se refiere a la Tumba 11 vicus en la que encontró más de un centenar de objetos. Lo más interesante era una corona lo cual hace suponer que el muerto era un curaca.. Otros objetos también hacían pensar en la alta clase del difunto por cuanto eran muchas piezas de o­ro, de plata y cobre con incrustaciones de turquesas. Cuchillos, máscaras, cintu­rones con lentejue1as, vasos, collares, y pendientes para orejas, labios y nariz.

Los soldados eran sin duda alguna, como en toda sociedad antigua, los que ocupaban el segundo lugar. Los huacos los representan con bonetes especiales que parecen coronas, grandes orejeras como los nobles orejones incas, con una arma defensiva que era el escudo y la macana como arma de ataque.

La existencia de los comerciantes esta dada por las relaciones que por el norte se tenían con los pueblos del sur del Ecuador, y también por los contactos con las culturas que se desarrollaron en Lambayeque y Trujillo. Los comerciantes permitían también que productos marinos, 1legaran hasta Vicús para ser consumidos presumiblemente por las clases pudientes.

La agricultura tuvo que ocupar una gran cantidad de pobladores. En esas labores también participaban las mujeres.

Los esclavos eran sin duda los vencidos en las luchas entre tribu y tribu que no habían sido sacrificados. Se han encontrado numerosos huacos que representan a hombres en cuclillas con las manos amarradas por atrás y una soga al cuello. Al­gunos de estos huecos se han hal1ado en las islas guaneras frente al litoral piurano y hacen suponer, que los prisioneros eran llevados a esos lugares a realizar trabajos forzados en la excavación del guano, tarea que no era grata a los demás.

En sintesis :La cultura Vicús tenía una organización social compleja, basada en clases sociales formadas por individuos con distinto poder político, social y económico. A juzgar por su frecuente representación en el arte, los guerreros jugaron un papel central en esta sociedad. La existencia de artesanías tan complejas atestigua la presencia de artesanos especializados y de tiempo completo. Seguramente, en la base de la sociedad había una gran masa de campesinos y pescadores.

 

ECONOMÍA:
La agricultura fue sin duda la principal actividad económica.

Hay numerosas piezas de cerámica que representan frutos de la tierra como calabazas, sandías, melones y zapallos. También frutas como chirimoyas. Así mismo se sembró el pallar, el maíz, la yuca y el algodón.

Debido a la temporalidad de las lluvias y por secarse los ríos después de los primeros meses del año, los hombres de Vicús construyeron canales y estanques.

El agua de riego ha sido pues durante todo el tiempo, problema para los piuranos. Los cronistas españo1es se admiraron de esos canales hechos a mano que se construían en lo alto de las sierras, de ocho a diez pies de ancho y uno o dos estados de hondos.

Los canales construidos en esa época, hasta ahora son utilizados. Como instrumento de labranza usaron una palana que tenía la paleta de cobre y el mango de madera. Para fertilizar la tierra utilizaron el guano que traían de la isla de Lobos.

Además de los productos de la tierra, los pobladores vicus también aprovechaban los productos del mar.

Al igual que en el resto del Perú, existía el cuy, un pato nativo y se consumía igualmente carne de ciervos y de sajinos.

Los alimentos los colocaban en vasijas de arcilla o en mates le calabaza, como hasta ahora se usan.Se cocían en ollas de arcilla, y el agua lo mismo que la chicha, se guardaba en vasijas de gollete largo y angosto como las cantarillas, que hasta hace poco se usaron. En ellas los líquidos se conservaban frescos.

Manifestaciones culturales:

Vicús pasó por tres etapas en su desarrollo:

  • Etapa Chavín;
  • Etapa de desarrollo regional y
  • Etapa de influencia Mochica.
La Cerámica Vicus:
La cerámica Vicús destaca, principalmente, por su decoración modelada, que plasma diversos aspectos de su vida. Por un lado, refleja la fauna local, como ciervos, roedores, felinos, monos, patos, loros, lechuzas, iguanas y serpientes. Algunas veces estas representaciones contienen las características de dos o más animales, lo que alude al carácter mítico de estos seres. Por otro, son comunes también las vasijas que representan a seres humanos en distintas actitudes o actividades, tales como guerreros, tejedoras o personajes con atuendos singulares que han sido interpretados como sacerdotes. Dentro de estas vasijas destacan aquellas donde se modelaron personajes en actitudes eróticas, quizás relacionados con creencias sobre la fertilidad.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Culto y Funeraria:
Los Vicús desarrollaron en metal una gran cantidad de artículos para el adorno personal, como orejeras, máscaras, narigueras, cuentas de collar, láminas, coronas y tocados con lentejuelas y plumas que producen sonidos con el movimiento, además de sonajeras propiamente tales. Muchos de estos artículos eran adornados con motivos antropomorfos, zoomorfos, geométricos e híbridos.
 
La música desempeñaba un importante papel en la vida ritual de los Vicús. Se expresaba en distintos ámbitos de su cultura y, muy especialmente, en sus ritos funerarios. En los ajuares mortuorios se ha encontrado una importante cantidad de instrumentos, tales como tambores de cerámica, flautas o botellas silbato. En la cerámica, los músicos tocando antaras son una de las representaciones más comunes, apareciendo muchas veces en temas que aluden a los rituales funerarios. Las tumbas eran tubulares y muchas en forma de bota, con una cámara en la parte más profunda. Allí depositaban los cuerpos acompañados por ajuares de distinta riqueza según la jerarquía del difunto, quien, aparentemente, en muchos casos era incinerado.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Las tumbas:

Toda la revelación de lo que fue Vicús y de su propia existencia, se ha logrado obtener de los cementerios. Estos generalmente se ubicaban en  lomas, como las de Vicús, el Ovejero o Yécala, Loma Negra, Loma de la Viuda, Loma Va1verde, Talanqueras y Zapotal. 

Las tumbas consistían en pozos tubulares de profundidad y diámetro variable. Al final del pozo hay un ensanchamiento que da al conjunto la forma de bota. 

La profundidad del pozo es entre 1os 4 y los 11 metros, pero hay algunos  de 15 metros. El diámetro oscila entre los  0.70 y 1.00 m. pero generalmente son de 0.80 m. 

Posiblemente las tumbas más profundas pertenezcan a gente de más importancia. Son también las que contienen mayor cantidad de piezas de cerámica y metálicas. 

Generalmente el cadáver, reducido a polvo se encuentra en  el fondo de la tumba, pero también puede estar ubicado más arriba. Una vez colocado el cadáver y los objetos que le correspondían por su clase, se volvía a cubrir la tumba con arena. Se han encontrado algunas tumbas vacías, lo cual hace suponer que estaban por ser ocupadas y disponibles, pero no se llegaron a usar. 

En las tumbas corrientes se han encontrado ollas o diversos objetos de cerámica, agujas de cobre, y trozos de tela.
 

Boca de una tumba Vicús

 

La religión:

Para muchos pueblos antiguos de la costa peruana, sus Dioses salían siempre del mar y algunos volvían a él. Eran siempre personajes poderosos llenos de gran majestad. Lo infinito del mar, que siempre se perdía en el horizonte juntándose aparentemente con el cielo, constituía un misterio imposible de desentrañar. Por eso el mar para los antiguos fue una especie de morada de los dioses. Se le conocía con el nombre de mama-cocha o madre-mar, en el imperio Incaico. 

Los indios creyeron en un principio que los españoles eran enviados de los dioses, y como llegaron por el mar les llamaron Wiracochas, o hijos del mar o también espuma del mar. Cuando más tarde los conquistadores dieron muestras de crueldad inaudita, siempre los siguieron llamando Wiracochas, pero no como dioses, sino como especies de demonios, que no eran hijos de mujer. 
                                         cerro sagrado vicús

 
 

 

Garcilaso explica que los indios de la costa creían que la tierra flotaba sobre el mar, y que al atardecer el sol se retiraba a descansar en las aguas, pero a causa de su gran fuego y calor secaba parte de las aguas. Creían también que el Sol era un gran nadador que se zambullía en el agua y aparecía por el otro lado. 

El cronista Fray Gregorio García, en su obra “Origen de los Indios”, relata una leyenda que también había a recogido Betanzos, según la cual, Viracocha recorrió el Perú de un extremo al otro, avanzando hacia el norte, y tras de pasar por la región de Piura, llegó a Puerto Viejo y se metió en el mar. 

El cronista Sarmiento también refiere la 1eyenda de Viracocha y  de sus arribo por tierra a Puerto Viejo y Mantas, en donde ingresó al mar caminando sobre las aguas con dos criados, como si fuera espuma.
                                 
                                EL DEGOLLADOR: EN VICÚS SE HACÍAN
                                  SACRIFICIOS HUMANOS                                       

Los cronistas Herrera y Cieza de León hablan de dos Viracochas y que uno de ellos habría llegado al norte. 

Sin embargo de ser tan generalizada esta leyenda, parece que el hombre de Vicús no la llegó a conocer por que no hay representación alguna en las decenas de miles de piezas de cerámica que se han extraído. 

Rebeca Carrión Cachot, discípula de Tello al cual sucedió en la  dirección del Museo Nacional de Antropología y Arqueología, hizo conocer en 1953 un mito que existía en la costa norte del Perú, de acuerdo al cual se habría divinizado a un ser ornitomorfo humanizado. Era una mujer con cabeza de pájaro que bien podía personificar a la luna, a la que llamaban Shi. 

Los vicusinos también han dejado ceramios representando a seres ornito-antropomorfos, pero no en una cantidad que puedan hacer pensar en la existencia de un culto a un ser alado. No es pues una idea predominante, la de ese supuesto dios femenino alado. 
 
                                   DIOS ALADO CON ROSTRO FEROZ

Hay una gran cantidad de ceramios  que representan aves, pero en su forma natural y no deidificados. Lo mismo  sucede con la representación  de felinos, como el puma y el jaguar, paro como este es propio de la zona selvática, lo que se ha tratado de representar ha sido al tigrillo y aun al gato montés. 

Pero de lo que no hay duda, es de la existencia de una casta sacerdotal. Hay ceramios que representan hombres con máscaras de felinos, y atavíos especiales en momentos en que hacen sacrificios humanos. 

El respeto a los muertos, fue sin duda motivo del un ceremonial especial y la cremación de los cadáveres tuvo que hacerse con intervención del sacerdote o gran brujo. En las tumbas, además de huacos y objetos de metal, se ponían conchas perleras y también  perlas procedentes de Sechura.
 

El fin de los Vicús:

Si el origen de los Vicús es incierto, más misterioso es todavía la forma como desaparecieron. 

La generalidad de los historiadores consideran que los Vicús aparecen el año 500 A.C y desaparecen  después del año  900 D.C. Para el arqueólogo Lumbreras, los Vicús aparecen por los años 500 A.C. en la época formativa temprana y desaparecen 500 año D.C. 

La única muestra de su existencia, son la gran cantidad de ceramios y de piezas metálicas encontradas, sobre todo en sus cementerios. Los cerámios  son como una historia de los Vicús, pues muestran  las influencias culturales que sobre ellos ejercieron pueblos del norte y del sur. En los ceramios se ha encontrado una marcada influencia no solo ecuatoriana, sino hasta de Colombia, lo que lleva a suponer un origen sur ecuatoriano. Posteriormente recibieron la influencia Mochica, que parece no los sometieron, sino que establecieron colonias en su territorio, instruyéndolos en el gran dominio del arte cerámico que tenían. 

Los Vicús no recibieron ninguna influencia de los Chimus, porque cuando estos aparecieron, los Vicús ya no existían. 

En el período pre-cerámico por los años 1.300 A.C. penetraron en lo que hoy es la provincia de Ayabaca grupos humanos muy primitivos, nómades cazadores y recolectores que procedían de la Selva. En ella se había asentado la gran nación jívara, de la cual se desprendieron densos grupos humanos que fueron a ocupar las tierras del sur este del Ecuador, constituyendo la etnia de los Malacatos y más al sur, los Calvas. Tras de cruzar los ríos Macará y Espíndola, ingresaron a Ayabaca donde se volvieron sedentarios y fueron desenvolviéndose, recibiendo la influencia de las culturas sur ecuatorianas, llegando a formar la etnia de los Ayahuacas, grupo componente de los Guayacundos. Estos  fueron vecinos de los Vicús primero y de los tallanes más tarde, y comercializaron y se mezclaron con ellos. 

Entre los años 600 y 900 D.C. se produjo la decadencia de los Mochicas y por lo tanto  de su colonia Vicús, lo que permitió que los  ayahuascas se fueran infiltrando en su territorio y también los tallanes.

Ya 1.000 D.C. los tallanes se habían posesionado valle del Alto Piura, teniendo co­mo curacazgos principales a Pabur y Serrán. 

Posteriormente, los Ayahuacas que habían evolucionado hasta convertirse en la federación de los Guayacundo, se ubicaron en Caxas. 

El arqueólogo Lumbreras asegura  que Jhon Rowe encontró en diversos lugares de Piura cerámica Wari y que Ramiro Matos la halló en Vicús. 

Cuando los españoles llegaron al valle del Piura, no encontraron ni vestigios de Vicús y ningún cronista se refiere a ellos. 

Por mucho tiempo los historiadores y arqueólogos ignoraron totalmente la existencia de la nación Vicús. 

Recién en 1963, se supo de su existencia  cuando el diario “La Prensa” de Lima denunció que huaqueros en el valle del Alto Piura estaban saqueando tumbas antiguas. 

A partir de esa fecha, se ha puesto mucho interés por descorrer el velo que oculto por tanto tiempo a la cultura Vicús y bastante se ha avanzado, pero no lo suficiente 

El Banco Popular del Perú que adquirió la valiosa colección Vicús del hacendado de Pabur don Domingo Seminario Urrutia, editó un libro a todo lujo en 1978 que llamó “El Arte y la vida de Vicús”, labor que estuvo a cargo del arqueólogo y antropólogo Doctor  Luis Lumbreras, Director del Museo Nacional de Arqueología y Antropología, con la cooperación de don José Bracamonte. La obra muestra 170 fotografías muy intere­santes de ceramios y un valioso y esclarecedor texto, pero nada dice de donde llegaron los habitantes de Vicús, ni la causa y fecha de su desaparición. 

Otra hipótesis que se menciona como la causa de la destrucción de los Vicús, seria un Niño excepcionalmente fuerte, con intensas lluvias como ocurre en esa región, que obligó a la población a dispersarse.

Comentarios
_soley_
_soley_
ECONOMÍA:
La agricultura fue sin duda la principal actividad económica.
Hay numerosas piezas de cerámica que representan frutos de la tierra como calabazas, sandías, melones y zapallos. También frutas como chirimoyas. Así mismo se sembró el pallar, el maíz, la yuca y el algodón.

Debido a la temporalidad de las lluvias y por secarse los ríos después de los primeros meses del año, los hombres de Vicús construyeron canales y estanques.

El agua de riego ha sido pues durante todo el tiempo, problema para los piuranos. Los cronistas españo1es se admiraron de esos canales hechos a mano que se construían en lo alto de las sierras, de ocho a diez pies de ancho y uno o dos estados de hondos.

Los canales construidos en esa época, hasta ahora son utilizados. Como instrumento de labranza usaron una palana que tenía la paleta de cobre y el mango de madera. Para fertilizar la tierra utilizaron el guano que traían de la isla de Lobos.

Además de los productos de la tierra, los pobladores vicus también aprovechaban los productos del mar.

Al igual que en el resto del Perú, existía el cuy, un pato nativo y se consumía igualmente carne de ciervos y de sajinos.

Los alimentos los colocaban en vasijas de arcilla o en mates le calabaza, como hasta ahora se usan.Se cocían en ollas de arcilla, y el agua lo mismo que la chicha, se guardaba en vasijas de gollete largo y angosto como las cantarillas, que hasta hace poco se usaron. En ellas los líquidos se conservaban frescos.
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